martes, 4 de septiembre de 2007

HUELE A TIERRA MOJADA

HUELE A TIERRA MOJADA mi cuerpo
Huele a yeso fresco mi ataúd
Sabe a durazno seco mi vientre abierto
Sabe a café mal hervido mi saliva tardía

Se ve mi caminar como una tormenta perpendicular
Se ven mis palabras como un árbol recién talado
Se oyen las campanas de mis ojos como aquel aullido roto
Se oyen mis pasos como recién nacido ternero

Siento la sangre que cae del cielo como aquel chorro de agua que caía de la llave cuando no alcanzaban mis manos tocar el techo
Siento el lodo en mis ojos ahora que camino ciega por el mundo
Siento ahora la tierra mojada remover lunares alcoholizados de temores.

Siento, escucho, observo, saboreo, huelo,
Es lo que debes hacer antes de dormir para siempre, antes de despedirte de aquella noche que no es tan solitaria, antes de saludar una vez mas al sol tímido que se esconde cuando quieres mirarlo, antes de darle la bienvenida a un mundo no tan oscuro como las alcantarillas, como tu ropero, como debajo de las cobijas cuando estas sellan tu lecho tranquilo, antes de darle la mano a algo no tan desconocido como aquella luna llamada "Casacatum", antes de decirle que sí en la iglesia de lo eterno a la mujer sin rostro, sin nombre, sin cuerpo, sin nada, que solo tiene una petición y la esperanza de ser aceptada para perderse en el olvido contigo.
Siente, escucha, observa, saborea,
Huele a tierra mojada mi pueblo.

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