miércoles, 22 de septiembre de 2010

Ninguna espera es demasiada cuando la quimera es Huatulco. Por Jessica Piedras

Volar cincuenta minutos no es demasiado cuando el destino es Huatulco, trescientos segundos de espera para llegar a las bahías de éste hermoso lugar protegido y convertido en reserva ecológica no es demasiada espera. San Agustín, Chacacual, Calaluta, El Órgano, El Mague, Santa Cruz, Chahué, Tangolunda y Conejos son las bahías que nos esperan si somos capaces de aguardar tan sólo esos cincuenta minutos de vuelo, al contrario, podemos ya imaginarnos en medio de la tranquilidad marina y de esas pequeñas cuevas que contemplan el rompimiento de las olas, imaginemos a los peces globo, los caballitos de mar, las estrellas marinas, todo el colorido que se encuentra en los arrecifes de coral que nos esperan en Huatulco. Así, esos trescientos segundos no se nos harán una eternidad.
Las bahías de Huatulco se localizan en la Costa de Oaxaca. Abarcan 35 Kilómetros del litoral del pacifico mexicano y se localizan entre las desembocaduras de los ríos Coyula y Copalita. Por sus condiciones geográficas, las bahías de Huatulco se encuentran accidentadas por montañas y valles, y son bañadas pr varios ríos, lo que le da una belleza majestuosa al paisaje. Su flora y su fauna son exuberantes, contando con una gran variedad de corales.
Entre las actividades que se pueden realizar en Huatulco se encuentran: buceo libre, pesca deportiva, natación, esquí acuático, paseo recreativo en lancha, recorridos por tierra y descensos en balsa por río (rafting). También pueden dejarse llevar por el viento en kayak, recorrer las nueve bahías en yate o catamarán o bien, tomar un romántico paseo en velero al atardecer y
disfrutar del paisaje ya sea en caballo, bicicleta o caminata guiada.
Huatulco fue seleccionado por Fonatur para construir su más reciente desarrollo turístico. El 70% de su extensión es una reserva ecológica y Parque Nacional. Basados en un plan maestro, se construyeron amplias avenidas con miradores, plantas de tratamiento de aguas residuales, parques públicos, marinas, reservas ecológicas, un aeropuerto internacional y un campo de golf de 18 hoyos. El Parque Nacional Huatulco fue creado en 1988. La adición más reciente a la infraestructura turística es el muelle de cruceros con capacidad para recibir barcos de hasta 80,000 toneladas; también cuenta con tiendas, supermercado, joyerías y restaurantes.
Las bahías de Huatulco es el desarrollo turístico más ambicioso de Fonatur. El potencial de esta joya en la costa esmeralda de Oaxaca, cerca de Puerto Escondido, Mazunte y Puerto Ángel, para el ecoturismo y turismo de aventura es ilimitado. Aquí se unen el mar con sus playas y la sierra con sus cañones profundos y ríos.
Qué más puede pedírsele a la vida si en un mismo lugar encontramos gran variedad de fauna, de flora, de paisajes, los mismos que como dirían los egipcios, debemos de atesorar la mayor cantidad de imágenes. Nuestros ojos, nuestra piel y nuestra alma lo agradecerán el día de mañana. Huatulco y sus bahías convertidas en parque nacional, en reserva ecológicas nos recuerdan que el mundo es un habitante más en este universo y debemos respetarle como a cualquiera de nosotros.
El poder caminar, andar a caballo, estar en contacto directo con eso llamado flora y fauna, con eso llamado mar, río, cascada, cueva, pozas, reconforta el espíritu y ayuda a seguir viviendo, a regresar a casa con ganas de volver a Huatulco para ver de nuevo otro atardecer en la bahía Chahué, o caminar por el andador principal de Huatulco y observar el cielo estrellado y el oleaje enfurecido que golpea las semidesiertas bahías.
Cuando nos despedimos de este lugar ubicado en la costa de Oaxaca queremos regresar a Santa Cruz y recordar la leyenda que envuelve a esta bahía, creada en 1587 por Thomas Cavendish quien deseaba destruir la cruz de madera, localizada enfrente del puerto, y sus hombres trataron de llevar a cabo sus ordenes con hachas, sierras y cañones; sin embargo, la cruz permaneció intacta. Esto se consideró un milagro y todos se cuestionaron acerca de la cruz. De acuerdo a la leyenda, la cruz había sido traída por un hombre blanco y barbado vestido de acuerdo a como lo hacían sus ancestros.
Por lo mencionado en líneas anteriores y por mucho más es necesario conocer Huatulco, ese Parque Nacional que alberga una gran riqueza animal y vegetal tanto en la zona terrestre como en la marina. Es indispensable guardar todas las imágenes que ahí se contemplan, todos los olores, sensaciones y silencios que ahí pueden apreciarse. Es menester, en definitiva, para seguir viviendo.



Río Copalita
Cerca de las bahías de Huatulco se encuentra la llamada Piedra de Moros y el río Copalita, ofrece en su cauce, bordeado de bellos escenarios naturales, un magnífico marco para la aventura.
El río Copalita es famoso porque en su cañada puedes sumergirte en la aventura del descenso en balsa o en kayak. En el trayecto del río se encuentran Las Hamacas y la Ceiba, sitios estremecedores por el entorno de selva baja que predomina en el lugar. Las cascadas más bellas y vistosas son "El Chorro", que tiene una caída libre de 25 metros, y "La Grande", que se despeña desde 20 metros de altura. Tal altura hace de estos sitios ideales para la práctica del descenso en roca. Asimismo, en su caída estas bellas cascadas forman pozas, algunas de profundidad considerable, donde puedes nadar y refrescarte.
En el área que circunda este lugar puedes observar una gran variedad de especies de árboles frondosos propios de la selva baja caducifolia, y una gran diversidad de plantas entre las denominadas como rastreras, destacando la existencia de bejucos, lianas y crotos, entre otras.
Otro singular atractivo lo constituye la presencia de una pequeña colonia de mariposas monarca, nutrias o perros de agua.

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